¡Despacho a domicilio a todo Chile!
Plaza Janes

Divina Lola

$16.000
9789506444143
Solo quedan 2 unidades de este producto
Ni se llamaba Lola Montes ni era española, pero encandiló a toda una época con su arrebatadora belleza y pasional temperamento.Aventurera y cortesana, su vida fue una sucesión de viajes, escándalos y excentricidades. Haciéndose pasar por bailarina andaluza debutó en los teatros más importantes del mundo. Nada impidió que la irlandesa Elizabeth Gilbert, su verdadero nombre, triunfara en todo lo que hizo. Se codeó con los literatos, políticos, músicos y aristócratas más célebres de su tiempo, como Alejandro Dumas, Honoré de Balzac y George Sand. Se casó en tres ocasiones y tuvo una larga lista de amantes, entre ellos el compositor Franz Liszt, con quien vivió un apasionado romance. Y, sobre todo, enamoró al rey Luis I de Baviera, quien la nombró condesa de Landsfeld. Por su amor, el monarca se vio obligado a abdicar en 1848. Tras sus aventuras en Europa, la bailarina se embarcó rumbo a Estados Unidos, donde fue testigo de la fiebre del oro y actuó para los rudos mineros. Divina Lola nos traslada a escenarios exóticos y remotos, desde su Irlanda natal hasta la magia de la India; a ciudades como París, Londres, Munich, donde deslumbró con sus 'danzas españolas', y a las peligrosas tierras de California y Australia, convertida en una intrépida pionera. Cristina Morató nos descubre la extraordinaria historia de una de las mujeres más famosas del siglo XIX.  «Sin duda Lola Montes había sido una mujer poco convencional. Podía ser amable, generosa, considerada y hasta dócil, pero también la más temeraria, violenta y salvaje. Cabalgaba como una amazona, fumaba cigarrillos, era diestra con el revólver y se defendía a golpe de fusta de los hombres que se atrevían a contradecirla. En una época en la que las mujeres se dedicaban a las tareas domésticas, ella había dado la vuelta al mundo y actuado en los más importantes escenarios teatrales desde Londres hasta Sidney, aunque su talento como bailarina dejaba mucho que desear. El rey conservaba celosamente cientos de cartas que le había escrito a lo largo de su tormentosa relación y los poemas que le inspiró siendo su musa y amante. También guardaba como una reliquia el pie de Lola esculpido en mármol que antaño besaba todas las noches antes de acostarse.»Cristina Morató

Cristina Morato

Plaza Janes

480 Paginas

También te puede interesar